miércoles, 20 de enero de 2010

Scalabrini Ortiz y el Banco Central



Por Rodrigo López *

Scalabrini Ortiz decía: “El Banco Central es un simple rodaje administrativo, pero es, también, la invención más perniciosa para la independencia económica argentina que pudieron concebir los más apresurados del dinero”.
La llamada independencia del Banco Central es proclamada por el poder económico como si la estabilidad monetaria fuera un nuevo Dios, el BCRA su Catedral y Redrado el mismísimo Papa.

Estos dogmas ideológicos del liberalismo hicieron persignar a la oposición como si los radicales pudieran lavar sus pecados de repetidas fugas de reservas e hiperinflaciones y los peronistas disidentes su obsesión por las megadevaluaciones. El MST no entró porque no es creyente, pero se quedó en la puerta pidiendo la limosna de la visibilidad mediática. Entonces fue cuando Pino Solanas comenzó a profetizar en el más rancio sánscrito liberal la zoncera de la independencia del BCRA amenazando echar al Poder Ejecutivo como si fueran los profanos mercaderes de esta historia.

El BCRA tiene un origen non sancto, como instrumento de la Década Infame. No fue creado por Dios sino por un inglés con nombre alemán, Sir Otto Niemeyer. Prebisch alcanzó a introducir algunas herejías, como el control de cambios. Pero quedó escrito en piedra el objetivo principal: “Defender el valor de la moneda”. Los peronistas disidentes deberían recordar que cada vez que el General fue presidente nacionalizó el BCRA, criticando la identidad “mixta sui géneris” (bancos privados extranjeros en el directorio) para incluir representantes de los bancos públicos, ministerios y trabajadores en el directorio y el objetivo de velar por el pleno empleo y el crecimiento. Hace unos años Mercedes Marcó del Pont propuso la restitución de tal obligación, pero Redrado se opuso. También se opone a una reforma de la Ley de Entidades Financieras y a la creación del Fondo Bicentenario.

La independencia es pedida respecto del Ejecutivo pero no para los mercados ni para la oposición, con quien se arreglan citas y estrategias. Mientras, Redrado quiere pasar por el gran campeón del cuidado de las reservas cuando hace dos años se vienen fugando todos los trimestres al ritmo del 2001 y no ha hecho nada para impedirlo. La responsabilidad política por la suerte de los argentinos la corre el presidente de la Nación, no el del BCRA.

* Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche, UBA.
(Enviado por Silvia Loustau)

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